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Ahogada en sus contradicciones la sociedad venezolana se torna indiferente

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Tiempo ha, tuve un reloj cuyas instrucciones decían es automático pero dele cuerda, anti choque pero no lo golpee, submarino pero no lo moje… entonces, me dije: ¿eres o no eres? lo cual me llevó a reflexionar sobre el ser y el no ser de la coherencia de las acciones humanas ¿son o no son? especialmente en la política.

Porque la acción política es, per se, orientadora por ende debe ser coherente. El líder político debe dirigir señalar un camino y en ese sentido unas estrategias, que si no guardan relación, aguas abajo, causan un efecto terrible en la sociedad.

Venezuela históricamente se ha movido en sus contradicciones desde la colonia cuando el poder real estaba en el caudillo como soporte de la autoridad del gobernador español. Cuando las normas enviadas tenían el sello el acatase pero no se cumpla, evidenciando la debilidad del orden establecido.
Con la independencia lo que se hace es copia y pego del Régimen Político norteamericano que diseña una República Federal, aplicada, aquí, sin republicanos y menos federalistas, contrastando con el centralismo gobernante y totalmente alejado de nuestra realidad social. Cuando además, no habían corrientes políticas sino banderas para llegar al poder, como expresó Antonio Leocadio Guzmán en el Congreso de 1867: No sé de dónde han sacado que el pueblo venezolano le tenga amor a la federación cuando no sabe ni lo que esa palabra significa… sí los contrarios, señores, hubieran dicho federación, nosotros hubiéramos dicho ¡centralismo! Contradicciones planteadas por Vallenilla Lanz, entre las constituciones efectivas y las de papel, porque no se cumplían. La Democracia que arribó con bombos y platillos se transformó en un ejercicio de cogollos que alejó a la ciudadanía en la toma de decisiones, para convertirse en una Democracia de Partidos, donde la voluntad general era la de los partidos políticos, que evidenció Brewer Carias como la Etiqueta Federal.

Las contradicciones logran su mayor esplendor con la llegada del chavismo al poder cuando se cambia el sistema político de representativo a participativo, descentralizado, solidario… que se transformó en una burocracia hipertrofiada, centralizada que si bien organiza a la ciudadanía lo hace bajo el control del partido político del gobierno.

Pero cuando nos colocamos en la acera del frente vemos que invocan una democracia que no practican, no hay orientación y menos estrategias. Además, cuando tocamos el tema de la corrupción no hay hueso sano.

Ambos sectores evidencia riqueza y un modo de vida que no soporta ni una auditoria visual. Lo peor están conscientes de la necesidad de un dialogo nacional para resolver los problemas del país pero no lo hacen, pareciera que sus intereses partidistas están por encima de los del país.
Consecuencia de lo expuesto es una sociedad desorientada, desmovilizada, descontenta e indiferente frente a un sistema político lleno de contradicciones que siguen siendo federalista sin autonomía de los Estados; Democrático sin el ejercicio de sus valores y principios; Socialista en medio de la mayor desigualdad social; invocando el amor pero los discursos porque sus ejecutorias están cargados de odio; antiimperialista pero está al servicio de China y Rusia; honesto pero la corrupción campea por todos los espacios públicos en su ¡sálvese quien pueda! Pero este no es un mal venezolano, según Latinobarómetro desde 2010 aumentan de manera sistemática aquellos ciudadanos que se declaran indiferentes al tipo de régimen, aumentando de 16% en 2010 a 28% en 2018. Ya no es un problema de derecha e izquierda, donde están enganchados todos los partidos políticos, son ciudadanos, desencantados, frustrados… que abandonan lo colectivo para refugiarse en su individualismo. Rechazan lo establecido y rompen los esquemas, caldo de cultivo perfecto para el populismo, al tiempo crecen los que no les importan si llega un gobierno autoritario o no.

Mientras estas contradicciones no se corrijan seguiremos tocando fondo. La acción política debe ser coherente honesta, sincera y comprometida con los problemas de la sociedad. Por ello, debe surgir un proyecto político de unidad nacional que centre su atención en los problemas de la sociedad. Entendiendo que un problema social es un problema político que hay que resolver.

Carlotasc@gmail.com
@carlotasalazar

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